Por la libertad de orcas, delfines y belugas en España. Los cetáceos son animales altamente inteligentes y sociales; sin embargo, en España siguen viviendo en piscinas para ser utilizados en espectáculos. Es hora de poner fin a esta situación.
Más de 80 cetáceos —orcas, delfines y belugas— viven actualmente en delfinarios en España. En estas instalaciones los animales son utilizados en espectáculos y programas de entretenimiento, permaneciendo durante décadas en espacios artificiales que representan una mínima fracción de su entorno natural.
Mientras muchos países avanzan hacia el fin de estas prácticas, España sigue permitiendo espectáculos con cetáceos, la reproducción en cautividad y transacciones comerciales internacionales de animales entre parques, enmascaradas como «intercambios».
Los cetáceos —como orcas, delfines y belugas— son algunos de los animales más inteligentes del planeta. En libertad recorren decenas o incluso cientos de kilómetros cada día y viven en grupos sociales estables. En el caso de las orcas, las crías permanecen toda su vida con sus madres.
En cautividad, los cetáceos pasan décadas en piscinas de hormigón que representan una fracción mínima de su hábitat natural. Privados de libertad de movimiento y de comportamientos esenciales para su bienestar, muchos desarrollan estrés crónico, problemas de salud y alteraciones de comportamiento.
Además, son entrenados para realizar rutinas antinaturales destinadas al entretenimiento humano.
En los últimos años, numerosos países han adoptado medidas para poner fin a la cautividad de cetáceos con fines de espectáculo. En Europa también se dan pasos decisivos: Francia, Bélgica o Reino Unido avanzan hacia el cierre de estas instalaciones. España no puede quedar al margen de esta evolución.
Pedimos una transición en España hacia el fin de la cautividad de cetáceos, que incluya:
Cada firma, cada organización adherida y cada mensaje enviado a las autoridades contribuye a acelerar el cambio.
Wikie y Keijo son las dos últimas orcas de Francia. El Gobierno español debe decidir si permite su traslado a Loro Parque, donde continuarían siendo explotadas en espectáculos.
La Autoridad Científica CITES ya emitió dictamen desfavorable. El Gobierno debe mantener esa posición.